Las medidas de control

La capacidad de adaptación y de reproducción de las palomas hacen totalmente ineficaces y antieconómicas las medidas de control mediante sistemas de captura o envenenamiento (salvo para las empresas del ramo). Haag-Wackernagel (2000) demuestran que aunque un grupo de palomas pueda ser reducido en un 80% después de pocas semanas el grupo se estabiliza en mismo número o superior al inicial.
La eliminación fulminante de alimento se ha demostrado como un método eficaz en laboratorio, pero de imposible aplicación en la práctica. La introducción de aves, depredadores de palomas, además de caro, no disminuye en absoluto su número, lo único que se consigue es mover a las palomas de sitio (y con ellas sus inconvenientes) o incluso concentrarlas en grandes bandadas como sistema defensivo ante los ataques de las rapaces, por lo que los inconvenientes se acentúan. Existen métodos de proteger edificios de interés histórico mediante ultrasonidos, cables de baja tensión o protectores físicos (pinchos, picas etc..) como se han instalado en la entrada del Museo Victor Balaguer, pero es prácticamente imposible proteger todo un edificio sin romper su estética y en realidad solo movemos nuevamente a las palomas de sitio. Haag-Wackernagel (2000) demuestra mediante experimentación con diversos mecanismos y grabación en video, que si existe la necesaria motivación (por ejemplo anidación) las palomas son capaces de adaptarse y superar prácticamente cualquier obstáculo.