El control de la superpoblación de aves urbanas

Diagnóstico Ambiental de las Ciudades Andaluzas de más de 30.000 habitantes
El control de la superpoblación de aves urbanas
Determinadas especies de aves urbanas han alcanzado poblaciones excesivas en puntos concretos de sus respectivas ciudades, lo que está demandando la aplicación de políticas locales de control de sus poblaciones.

Las aves urbanas que más problemas generan son las palomas, gorriones, tordos y Estorninos, debido a las siguientes causas:
• La abundancia y rápido crecimiento de sus poblaciones.
• El deterioro de los edificios por utilizarlos como lugar de nidificación y llenarlos de excrementos que ensucian y contaminan (es especialmente grave el efecto abrasivo de los excrementos en tiempos de lluvias, que destruyen tuberías y tejados).
• Las molestias que causan a los ciudadanos que pasean por estos lugares o habitan y trabajan en edificaciones próximas.
En 10 de las 37 ciudades andaluzas que nos ocupan este problema registra cierta gravedad en algunos sectores urbanos; fundamentalmente, en los cascos históricos donde anidan gran cantidad de aves en edificios de alto valor como patrimonio histórico-artístico (17).
Las medidas de control de la superpoblación de estas aves que se vienen aplicando son muy variadas.
(17)Estas ciudades son
Algeciras, Antequera, Málaga,
Jaén, Sevilla, Córdoba, La
Línea, Motril, San Fernando y
Úbeda

Normalmente, la aplicación individual de cualquier de estas medidas puede que no solucione definitivamente el problema. Por ello, en localidades como Andújar (18) se viene realizando un diagnóstico previo y en profundidad de la problemática de la superpoblación de aves urbanas, a partir del cual se procede a la aplicación de diversos métodos de control integral de la superpoblación, que se complementen unos a otros.

(18) En el caso de la localidad de Andújar (Jaén) se combinaron medidas pasivas (como el cierre de huecos de edificios en ruinas o mal estado, el acondicionamiento de solares abandonados, o la rehabilitación del patrimonio edificado que servía de dormidero a las aves) con medidas activas (introducción de halcones) y disuasorias (cierre de una nave industrial de pipas de girasol que servía como principal lugar de alimentación a las aves).

MEDIDAS DE CONTROL DE LA SUPERPOBLACIÓN DE AVES URBANAS
El repertorio actual de medidas que se viene aplicando en los últimos años en las ciudades andaluzas comprende las siguientes actuaciones:
• Eliminación de lugares de nidificación mediante el cegamiento de los huecos de los edificios,
Reparación de tejados o reforma de las plataformas (19).

(19) En la Catedral de Málaga, para evitar la presencia masiva de gaviotas en sus tejados, se ha procedido a la reforma de la plataforma, inclinándola ligeramente para dificultar el reposo y nidificación de las aves.

• Instalación de redes (20) y otros elementos disuasorios de las aves (21).
• Construcción de palomares en lugares adecuados, donde se concentren las poblaciones, evitando su actual excesiva dispersión por el centro de la ciudad.
(20) La fijación de unas redes de hilo de acero inoxidable cubre hasta los más pequeños recovecos del edificio; a través de ellas pasan impulsos cada segundo de tensión estática y bajísima potencia, lo que genera un campo
electrostático de entre 20 y 100 centímetros que molesta a los pájaros que intentan posarse, ahuyentándolos sin producirles daño alguno. Su duración es limitada y no tiene repercusión en las personas.
Se encuentran instalados, por ejemplo, en la Mezquita de Córdoba.

(21) Otros métodos son las rejas cuadriculadas con pequeñas púas, la impregnación de líquidos cuyo olor ahuyenta a las aves, la instalación de filamentos de acero con muelles horizontales en los extremos que producen
inestabilidad y de veletas que se mueven al mínimo impulso del aire.

• Capturas sistemáticas y periódicas de animales para su traslado a otras ciudades (22).

(22) El Ayuntamiento de Sevilla, por ejemplo, realiza recogidas periódicas de ejemplares de palomas que son llevados a un centro de refugio de la
Sociedad Protectora (Mairena del Aljarafe), para su entrega a particulares que poseen palomares, a Ayuntamientos que las soliciten, o sirven como carnaza a las rapaces de la Reserva Natural Concertada de Cañada de los
Pájaros.

• Control de poblaciones con aves rapaces (23).
• Control de la natalidad de las poblaciones (24).
• Utilización de un gel deslizante, que impide que las aves se posen en los edificios, ya que genera inestabilidad, y les impide anidar.
(23) En Sevilla capital las más de 25.000 palomas existentes, en su mayor parte enfermas, constituyen un problema tan grave que el Ayuntamiento y la Sociedad Protectora de Animales y Plantas han suscrito un convenio para el control de estas poblaciones mediante la introducción de halcones.

(24) Para ello se pueden realizar campañas de castración selectivas o bien suministrar a los animales una especie de anticonceptivo, que sólo afecta a las hembras y hace que los huevos salgan estériles (por ejemplo, en Almería capital).

Los nidos de cigüeñas (hay unos 300 localizados en edificios histórico-artísticos en Andalucía, de los 1.000 existentes) plantean diversos problemas para la conservación del patrimonio edificado (25). La única alternativa legal es la de sustituir los nidos naturales por otros nidos artificiales, asentados sobre estructuras metálicas, que no todas las cigüeñas aceptan. En este sentido, la práctica más habitual es la realización durante la primavera de campañas específicas para la preparación de nidos artificiales, que permitan la supervivencia de las cigüeñas en el panorama
Celeste de las urbes.

25) Problemas como la profusión de excrementos ácidos que corroen directamente la piedra, o sirven de asiento a gran variedad de organismos -hongos, líquenes, etc.- que producen sustancias degradantes de la misma, y la agresión mecánica, causada por el peso de los nidos y el deambular de las aves sobre estructuras inestables. Los nidos pueden llegar a pesar entre 100 y 600 kilos y su disposición sobre tejados o frágiles pináculos ocasiona
roturas y goteras. Mayores problemas se plantean cuando el deterioro del patrimonio arquitectónico se produce por la nidificación de aves urbanas que están declaradas protegidas, como es el caso de las cigüeñas, los cernícalos primillas, las lechuzas o los vencejos.
Otro caso singular es la nidificación de los cernícalos primillas, ya que Andalucía es la principal reserva europea de esta rapaz, con aproximadamente 2.000 parejas; esta especie se encuentra amenazada, por lo que se están aplicando políticas específicas para la supervivencia de sus poblaciones. El principal riesgo para estas aves es que se cubran los huecos y mechinales de los edificios antiguos donde habitan en su periodo de cría, dejando a las crías dentro. Para prevenir esta situación, la Consejería de Medio Ambiente ha realizado una campaña de concienciación ambiental, recomendando que cualquier obra de rehabilitación de edificios que sirven de nidificación a los cernícalos primilla se realice fuera de su periodo reproductor. Además, la escasez de lugares de nidificación de estas aves provoca que elijan lugares inadecuados, lo que están produciendo elevadas mortandades entre las crías. Una «buena práctica» para evitar esta situación es la instalación de nidos-cajas especiales en sus habituales lugares de nidificación y cría (por ejemplo, en Algeciras)(26).
Finalmente, en muchas ciudades las poblaciones de murciélagos insectívoros llegan a ser muy numerosas, especialmente en las épocas de verano y principios de otoño, cuando adultos y crías se concentran en las oquedades de los edificios (juntas de dilatación, dobles techos, huecos de las persianas, etc.) para dispersarse a otras áreas en pocos días. Estas especies, pese a su mala fama cineasta, cumplen un papel muy importante en el medio ambiente urbano y natural, al alimentarse de cantidades ingentes de insectos dañinos para la agricultura o el hombre (mosquitos, principalmente). Aunque no son peligrosos, no son raros los casos de molestias a las personas, debido a su presencia accidental en el interior de las viviendas. Por ello, debe extremarse el manejo de los ejemplares capturados, para devolverlos al medio.
(26) En Algeciras se ha optado por cajas-nidos de madera (ya que los de cerámica instalados previamente en ciudades como Málaga no dieron buenos resultados). Están diseñados de manera que tengan las dimensiones adecuadas para posibilitar la entrada y salida de los adultos y de los pollos, y evitar que otras especies oportunistas (como las palomas) puedan usarlos. Estas cajas se instalan pintadas del mismo color que los edificios para no causar impacto estético.